
La historia volvió a escribirse en Hulst. Mathieu van der Poel levantó su octavo título mundial élite de ciclocross, una cifra que ningún otro corredor había alcanzado. Lo hizo sin oposición real en un circuito técnico donde su superioridad fue absoluta. Sin embargo, lejos de conformarse, el campeón empieza a insinuar que su futuro podría pasar por reducir —o incluso pausar— su calendario invernal para enfocarse en un objetivo mayor: derrotar a Tadej Pogacar en las clásicas de primavera.
Un dominio que ya no deja metas pendientes
La temporada fue impecable. Por segunda vez, completó todo el invierno sin una sola derrota, desde mediados de diciembre hasta la consagración mundial. Además, ganó la Copa del Mundo aun faltando a varias pruebas y superó el récord histórico de triunfos en esa competición que pertenecía a Sven Nys.
Para muchos, ya no queda nada por conquistar en el ciclocross, salvo extender sus propios registros.
La mirada de su padre
Tras la victoria, su padre Adrie van der Poel ofreció una reflexión que deja entrever el cambio que podría venir.
“No puedes dar por sentado lo que hace la generación actual. Para mí sigue siendo algo muy especial. Ha trabajado increíblemente duro para llegar hasta aquí. Es impresionante que siempre haya podido lograrlo”, dijo en declaraciones a Wielerflits.
También destacó el efecto mental de tanto éxito:
“Las victorias de los últimos años le han dado una sensación de calma; ya no entra en pánico tan fácil ni se pone nervioso tan rápido. Esa es una de sus mayores ventajas”.
Una frase que lo cambia todo
Entre tantas conquistas, hay una idea que resuena con fuerza. Adrie reveló una conversación con su hijo:
“Él dijo: ‘si quiero vencer a Tadej Pogacar en las clásicas, tendré que hacer algo diferente’. Si no lo haces, la competencia tampoco se quedará quieta. Eso aplica tanto en la ruta como en el ciclocross”.
Esa frase alimenta las versiones sobre un posible invierno sin ciclocross en el futuro cercano, algo que ahora sí parece viable tras haber cumplido el sueño de ganar en Hulst.
No siempre fue su mejor versión
Aunque los resultados fueron perfectos, su padre admite que no todo fue tan sencillo:
“Él mismo diría que no tuvo un invierno perfecto. Salió como estaba planeado, ganó en todos lados y fue muy bueno aquí. Pero a veces se quejaba de que no era tan fácil como el año pasado. Si no estás en tu mejor nivel desde el inicio, tienes que aceptar que vas mejorando cada semana”.
Hubo señales claras de su progresión:
“Especialmente después de su segundo campamento en Benidorm, las cosas fueron muy buenas. En la Copa del Mundo de Maasmechelen no estuvo tan bien, pero también fue por dos pinchazos que lo sacaron de ritmo. Él mismo dijo que el ciclocross de Hoogerheide fue su mejor carrera, y creo que todos lo vieron”.
En Hulst, reconoce, quizás no tuvo las mejores piernas, pero no hizo falta.
Rumbo a la primavera
Ahora tomará un breve descanso en la nieve y luego regresará a España para preparar la campaña de primavera. En su agenda vuelven a aparecer Milano-Sanremo, Tour de Flandes y París-Roubaix.
Adrie cerró con una idea clara:
“Volver a ganar dependerá de su rendimiento. De su deseo de estar siempre en el mejor nivel, de pasar el invierno sin preocupaciones y de su preparación para las clásicas. Entonces esperas que haya dado un paso adelante y que también esté en su mejor versión en esas carreras. Su hambre aún no está satisfecha”.
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