
El ciclismo danés vuelve a poner los reflectores sobre uno de sus talentos más brillantes: Mads Pedersen, un corredor que, según varios expertos, ha experimentado una evolución tan marcada que podría llevarlo a conquistar por fin un Monumento, una hazaña que se le ha escapado pese a su enorme regularidad en los últimos años.
A sus 29 años, el campeón del mundo en 2019 atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera, combinando fuerza, inteligencia táctica y una capacidad de resistencia que lo ha ubicado en la conversación junto a gigantes como Tadej Pogacar y Mathieu van der Poel.
Una evolución que lo cambia todo
El analista danés Brian Holm no escatimó elogios al hablar del corredor del Lidl-Trek, destacando que su progreso reciente lo ha llevado a otro nivel competitivo:
“He’s one of the best riders in the world, it’s in the cards. He’s paid to win big races, and that’s what he’s done. He had the power to win the Tour of Flanders or Paris–Roubaix. Last time, it was purely a matter of tactics”.
Holm recordó de manera especial la sorprendente actuación de Pedersen en Gent–Wevelgem, donde logró mantenerse al frente durante gran parte de una carrera que, históricamente, favorece a los velocistas.
“On paper, what he did is impossible. It’s almost impossible to go that far in Gent–Wevelgem, which is essentially a sprinters’ race. From Ypres to Wevelgem, they go so hard… and he still stays out front. I simply don’t understand how he does it”.
Ese tipo de demostraciones solían estar reservadas únicamente para figuras como Pogacar o van der Poel, quienes han redefinido lo que se entiende por ataques de largo aliento. Pedersen, sin embargo, ha demostrado que puede jugar en esa liga.
Un año de resultados que lo respaldan
Aunque no logró alzar un Monumento en la temporada, Pedersen subió al podio en Milán-San Remo y París-Roubaix, consolidando su presencia en el máximo nivel.
A esto se suman triunfos de etapa y clasificaciones por puntos en el Giro d’Italia y la Vuelta a España, además del título nacional contrarreloj y la victoria general —con tres etapas incluidas— en el Tour de Dinamarca.
También inició el año ganando en París-Niza y en el Tour de la Provence, reforzando su imagen de corredor completo y constante.
Holm subrayó esa regularidad:
“Even his low points were incredibly high. First the Giro d’Italia and the classics, then he kept up the momentum into the Vuelta and won the points jersey. If he gets any better, he’ll beat Pogacar.”
Una advertencia que no pasa desapercibida, considerando el crecimiento presupuestal y competitivo del Lidl-Trek y el hecho de que Pedersen sigue en una edad ideal para destacar.
Un motor sin límites
Para Holm, uno de los elementos que mejor explican el salto de calidad del danés es su capacidad de resistir esfuerzos prolongados:
“His perseverance. He can sustain it for such a long time. He’s been incredible. And it seems like he’s become a bit smarter too; more calculating, waiting for those key moments. Except in Gent–Wevelgem”.
Aun así, en aquella carrera su arriesgada estrategia terminó siendo la clave de una victoria memorable.
Pedersen acumula además dos segundos puestos en Flandes, y su perfil lo hace igualmente apto para brillar en Milán–San Remo, una combinación que lleva a Holm a un pronóstico casi inevitable:
“I’d almost be surprised if he doesn’t win a Monument. He’s definitely getting close. There’s always a lot of tactics involved, and some luck, some bad luck. But I think he’s got the legs for it”.
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