
El danés explica su derrumbe en el final de temporada
Jonas Vingegaard dejó atrás toda reserva y, en una conversación con Feltet, expuso la razón por la que su cierre de 2025 fue tan complicado. El doble campeón del Tour confesó que llegó al Europeo en Francia completamente agotado y que, visto con distancia, haber renunciado al Mundial de Ruanda fue un alivio más que una pérdida.
“Me alegro de haberme inscrito y haberlo intentado. Pero sobre todo me alegro de no haber participado en el Mundial, porque habría sido un desastre aún mayor”, afirmó. Con una sonrisa tímida, añadió que viajar a África era simplemente imposible para él: “Había corrido tanto el Tour como la Vuelta, y sinceramente me alegro de no haber ido al Mundial. Habría sido una pérdida de tiempo para mí y para todos los demás”
Sus palabras revelan el nivel de desgaste acumulado después de un año donde su triunfo en la Vuelta a España lo dejó sin fuerzas ni para entrenar.
Un cuerpo que pidió parar
Vingegaard no ocultó que la victoria en la Vuelta le cobró una factura enorme. Su forma física se desplomó al punto de no poder subirse a la bicicleta durante dos semanas completas. “No pude entrenar durante dos semanas porque estaba demasiado cansado… No es que no quisiera, es que no podía”.
Aunque logró retomar algunas sesiones previas al Europeo, el rendimiento nunca apareció. Él y su equipo esperaban una recuperación más rápida, pero la carretera mostró otra realidad. La experiencia, por dura que fue, sirvió para desmontar la idea de que evita competir con la selección por desinterés. “Espero que, en lugar de decir «Jonas no se preocupa por la selección nacional», ahora la gente entienda que hay una razón por la que no juego”.
Mirada al 2026 con condiciones claras
A pesar del mal sabor que dejó su final de temporada, el danés quiere volver a ponerse el uniforme nacional. Sin embargo, lo hará únicamente si puede prepararse en serio: “Si tuviera que participar en el Campeonato de Europa o el Mundial, no lo haría si hubiera corrido tanto el Tour como la Vuelta”.
El calendario de los Mundiales 2026, más amigable para planificar, abre una puerta a su regreso. “El Mundial es sin duda una carrera en la que me gustaría participar el año que viene, pero depende de cómo se desarrolle el resto de la temporada”.
Si algo quedó claro, es que sueña con luchar por el arcoíris, pero no a costa de repetir los errores de 2025.
Preocupación por la crisis del ciclismo danés
En su conversación también lamentó la crítica situación económica de la Federación Danesa de Ciclismo. La falta de recursos ya afectó a los programas juveniles y evitó que talentos emergentes viajaran al Mundial.
“Es una verdadera lástima que las cosas hayan salido así… Es una pena que no se envíen. Es una vitrina más grande para ellos”.
Aunque figuras como Mads Pedersen y Mattias Skjelmose ya han participado en iniciativas de recaudo, Vingegaard no sabe si podrá involucrarse debido a su cargada agenda. “Si puedo ayudar de alguna manera, lo haré… No sé si podré ayudar de forma significativa”.
Un punto de quiebre necesario
Este cierre turbulento parece haber servido como un reinicio emocional y deportivo. Vingegaard sabe que cruzó su límite en 2025 y no quiere repetir esa experiencia. Ahora apunta a un 2026 más equilibrado, donde llegar fuerte al Mundial sea una posibilidad real… y no un riesgo.
Pasión por el Ciclismo
Web desarrollada con IA
