
Una nueva generación bajo presión
El ciclismo esloveno vive un momento único: cuatro títulos del Tour de Francia con Tadej Pogacar y un legado que parece inalcanzable para quienes vienen detrás. Sin embargo, el joven Zak Erzen, de 20 años y corredor del Bahrain – Victorious, rechaza la etiqueta de “nuevo Pogacar”.
En diálogo con Wieler Revue, fue directo:
“Apenas un corredor joven gana algo y ya lo llaman el próximo Pogacar. Pero entre nosotros sabemos lo absurdo que es. Un ciclista como Pogacar aparece solo cada cien años. Lo importante es enfocarse en uno mismo.”
Su visión rompe con la tendencia de un deporte que a menudo busca fabricar prodigios a toda costa, cargándolos de expectativas que pesan demasiado pronto.
De la frustración al orgullo nacional
El recuerdo de 2020 sigue vivo. Pogacar arrebató el Tour de Francia a su compatriota Primoz Roglic en la icónica crono de La Planche des Belles Filles. Para muchos eslovenos fue un golpe doloroso.
Erzen lo recuerda con claridad:
“Yo mismo quería que Roglic ganara. Creo que hablo por toda Eslovenia: todos estaban furiosos porque Pogacar se llevó la victoria.”
Lo que entonces fue rabia, pronto se transformó en admiración. Dos años después, el país entero celebraba a Pogacar, al punto de convertirlo en el mayor referente deportivo. “Hoy probablemente es el deportista esloveno más grande de todos los tiempos. Incluso diría que más que Luka Dončić”, admitió Erzen.
Un futuro con nombre propio
Junto a jóvenes como Gal Glivar y Jakob Omrzel, Erzen es parte de la nueva ola que quiere escribir su propia historia en el ciclismo mundial. Y cuentan con el apoyo de figuras como Pogacar, quien impulsa proyectos juveniles a través del Pogi Team, eliminando barreras económicas y ofreciendo oportunidades a talentos que no siempre tienen acceso a la mejor infraestructura.
Erzen lo valora:
“Es brillante ver a estos íconos apoyando tanto al futuro del ciclismo. Contribuyen con fundaciones y recursos, y eso le da una oportunidad real a los jóvenes.”
Para él, sin embargo, la meta no es convertirse en el nuevo Pogacar, sino en el primer Zak Erzen. Como él mismo señala:
“Cada cinco años surge una generación fuerte en Eslovenia. Ojalá haga parte de la próxima. Pero lo único que se puede hacer es concentrarse en el propio camino.”
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